Camino Gijón Covadonga en bicicleta eléctrica

A los 18 años con un grupo de amigas y amigos hicimos andando el camino Gijón Covadonga, en tres etapas, que había trazado la tertulia el Garrapiellu. Mi motivación principal entonces fueron las chicas. En los tres finales de etapa llegué apajarado. Me pareció tan duro que dije: "nunca mais".

Pero debe ser que, veinte años después, me había olvidado de mi promesa o debí pensar que tenía que llevar la bici eléctrica para que la Santina me la bendijera.



Cuando escribo esta líneas acabo de terminar la primera etapa y me reafirmo en mi promesa de no volver.

El inicio es muy fácil a través de la senda verde del Río Peñafrancia hasta el Gueyu de Deva. En esos primeros 7 km no puse el motor para intentar ahorrar batería porque la primera etapa tiene 1500 m de desnivel; justo la autonomía de una bici eléctrica. Enseguida iniciamos la subida del Chabolu y luego la aproximación entre árboles para las últimas rampas del Curbiellu.

Primera subida del día coronada y cometo el primer error en la bajada. No me atrevo a meterme en la "trialera" que indican las flechas azules, por donde están subiendo los peregrinos a Santiago. Ya había leído algo y la peregrina a la que le pregunto también me desanima.




Sigo por el camino asfaltado. Es un buen rodeo para al final tener que hacer 2km de pista forestal en bastante mal estado. Si hubiera bajado por la ruta marcada en el peor de los casos me hubiera tenido que bajar de la bici y bajarla andando, pero me habría ahorrado el desvío y hubiera ido acompañado.

Decido que no volveré a desviarme de la ruta indicada por el Garrapiellu. Pero esa determinación me llevará a incurrir en los errores segundo, tercero y cuarto del día.

El descenso me lleva hasta Peón y enseguida volvemos a subir. Las señales nos indican por una senda que está llena de maleza así que acabamos dando la vuelta. Luego por el camino que sube a la cruz de Peón, en lugar de por la carretera por donde vienen, en sentido contrario, los peregrinos de la vieira.

Este camino es el segundo error del día. Está completamente demolido. No se si por las lluvias o por los maderistas. Está impracticable. Sigo hacia adelante. Al principio pienso que simplemente está muy roto, con mucha piedra suelta, que no tengo la técnica suficiente. Pero cada vez se pone peor. Aparece el barro, los socavones. A veces alguna rodera lateral está practicable pero apenas la puedo aprovechar por las zarzas que las invaden. El reguero central está hundido más de medio metro. Alterno pequeños tramos sobre la bici con otros con la función walk activada. Pero tengo que empujar muchísimo. Hay rocas que me cuesta mucho pasar. La bici pesa mucho y la función walk tiene sus limitaciones. Sobre todo el problema es la tracción al no haber peso sobre la rueda trasera. Me siento atrapado. Ni para delante ni para detrás tengo buena salida. En un momento dado resbalo y tengo miedo de haberme hecho un esguince.

Consigo llegar a la carretera pero estoy agotado. Hago el descenso hasta cerca de Villaviciosa. Al principio de un parque hay una senda fluvial con unas flechas que confunden. Decido parar a comer y fiarme del track de mi GPS.

Los bocatas me dan ánimos. Había estado a punto de abandonar.

Después de Amandi la ruta va un par de kilómetros al lado del Río Profundu. Este fue el tercer error. El camino parecía un río. Estaba inundado por las crecidas invernales. Además está lleno de lajas de piedra muy resbaladizas. Me caí varias veces. Había charcos muy profundos. Me empapé. Tenía miedo que la bici se me cayera completamente al agua. Tuve que volver a utilizar muchísimo la función walk.

El siguiente camino parecía mejor pero era un espejismo. Se acababa convirtiendo en un "single-track" que creí que podría subir pero que acabó estrechandose y empinandose de una manera incompatible con la bicicleta.

Asi que di la vuelta y me conjuré para no hacer caso a las señales del Garrapiellu más que si indicaban por una carretera asfaltada. Volví por donde pude a la AS-332 y desprecié los caminos de Coru y Breceña. La última subida del día se me hizo durisima. Estaba agotado, pegaba el sol y pretendía subir en eco para conservar batería. Incluso me adelantó un cicloturista motorless.

Paré en Casa Prida, en Sietes y aproveché para cargar 45 minutos la batería. Fue proverbial porque me permitió afrontar los últimos 20 km sin obsesionarme con la batería. Aún así la batería llegó de milagro. Parpadeando la última en barra en rojo. Probablemente si no hubiera tenido tantas dificultades y que utilizar tantas veces el modo walk la batería hubiese aguantado un poco más. Aún así cuando empieza a parpadear en rojo significa que queda menos del 20 % de batería.


Desde Sietes la ruta pica hacia abajo. Se ve el Sueve, la Cordillera y los Picos de Europa. El gran valle del rio Piloña se abre majestuoso. Se van alternando las carreteras locales con caminos hormigonados hasta Soto de Dueñas. Deseché el lugar por el que el Garrapiellu marcaba el cruce de la vía de FEVE. Me parecía que se me podía quedar atracada la bicicleta en los raíles y tampoco se veía el camino a continuación. Parecía cerrado por la maleza.



Asi que hice 500 metros por el arcén de la N-634 hasta el siguiente puente sobre el Río Piloña. Es la desviación que indica Llames de Parres. Enseguida está indicado el Camin de la Reina que nos acercará plácidamente, entre los estertores de la batería, hasta el núcleo rural. Tardé seis horas con las paradas.

Había reservado una habitación individual en la Posada de la Venta. 30 euros con desayuno. Una habitación muy bien puesta, con baño propio, amplia, con calefacción individual en una Casona asturiana recientemente restaurada. La cena en el bar Gaspar, de la misma familia que La Posada, por 10 euros.

La última etapa es la mas bonita. Va por caminos sombreados, cerca de los ríos Piloña, Sella y Gueña y está muy bien indicada hasta Cangas de Onís como el camino de la Reina. Casi todo en descenso o llano. Es casi un trámite. Hay un punto equívoco en Vega de los Caseros. Mi track y la señalización del Garapiellu indican que hay que cruzar la N-625 pero la señalización del Camino de la Reina te advierte de cruce peligroso con una gran señal y parece que te impide pasar por ahí. Te indica que continúes por otro GR que no queda claro si llega a Cangas de Onís, supongo que sí. Yo me mantuve fiel al Garapiellu. La carretera se cruza sin problema y el camino sigue por una pista muy agradable al lado del río. En Cangas la señalización se pierde hasta el final del pueblo, que sigue en la margen derecha del río Gueña hasta coger el desvío a Covadonga. El primer kilometro de este último tramo todavía se va por caminos rurales pero enseguida se coge la carretera principal durante unos tres kilometros hasta la pasarela de madera que comunica los grandes parkings de Muñicu con el camino natural que nos llevará directamente hasta nuestro objetivo final: la Basilica de Covadonga.






En esta última etapa, cansado del día anterior, y sabiendo que no tenía sentido ser conservador gasté un poco menos de un tercio de la batería.

¿Se puede hacer en un solo día? La ruta completa suma 1900 metros de desnivel así que con una sola batería es imposible. Una posibilidad sería salir a primera hora de la mañana para llegar sobre las 13 a Breceña o a Sietes y hacer una parada larga de dos o tres horas para cargar la batería. Desde Sietes quedan unas tres horas o tres horas y media hasta Covadonga. A mi me parece más agradable dormir en Casa Prida en Sietes o en la Posada de la Venta de Llames de Parres.

Otra posibilidad es hacer las dos etapas en días separados utilizando el tren. El apeadero de Soto de Dueñas queda a apenas 2 kilómetros de Llames de Parres.

Os dejo los tracks convenientemente modificados para que no os encontréis las dificultades que yo hube de pasar:

Os dejo una ruta alternativa para ir por el Picu Fariu publicada en wikilok y transformada por mi en Komoot pero que yo no he hecho todavía:

"Ruta 100% ciclable, sin apenas exigencia técnica. Todo el recorrido trascurre por buenas pistas y carreteras secundarias. Su dificultad radica en la distancia y altura acumulada. Es una alternativa a la tradicional ruta del Garrapiellu. A partir de Vallobal comparten recorrido hasta Covadonga. Tiene más distancia pero mejor piso, no hay ninguna trialera.
Nada más salir, se calientan las piernas en la senda de Deva, para empezar a subir hasta llegar al Fariu. En los primeros 15 Kms habremos subido casi la mitad del desnivel acumulado. Luego cresteamos dejando a un lado el valle de Valdedios y al otro el Valle Central de Asturias. Las vistas son espectaculares a ambos lados. Continuamos hasta La Encrucijada y Torazo donde estamos casi a mitad de ruta y aprovechamos para un pequeño avituallamiento. A partir de aquí, el terreno pica hacia abajo, con ligeras subidas, hasta Covadonga."