Campamento Forestal Huttopia Lanmary Review

Fuimos en el verano de 2014 después de dos vacaciones muy exitosas en el Huttopia Font Romeu. Lanmary es el último experimento de Huttopia. Queda a unos 10 kilometros de Perigueux, la capital del Perigord y a, aproximadamente, hora y media de Burdeos.

Ibamos entusiasmados pero nos decepcionó. En ello influyó mucho el mal tiempo que sufrimos. Fue el verano más lluvioso y mas frío de los últimos 30 años en Francia. Veníamos de pasar una semana en Paris lloviendo a cantaros y en Lanmary no mejoró mucho.


No es un camping, es un bosque. A mi me superó un poco tanto bosque. Además, tuvimos la sensación de que la tienda Trappeur nº22 que nos tocó era el alojamiento peor ubicado del camping. Ni un rayo de sol nos tocó en toda la semana. Era muy bonito, teníamos un bosque para nosotros solos, pero estaba demasiado empozada, en un sitio húmedo, siempre en sombra bajo las copas de los arboles. El resto de alojamientos estaban mejor situados, en un alto del camping, orientados al sur, podían aprovechar los pocos rayos de sol que atravesaron las nubes ese verano.


Este camping es gigante, tiene más de 20 Ha de superficie. Se accede desde una carretera secundaria a un gran parking, despejado y de tierra. Ahí es donde dejaremos el coche después de descargar. En los camping Huttopia está prohibido la circulación de los coches. Esto es muy agradable, da mucha tranquilidad y no hay que preocuparse porque los niños puedan ser atropellados.


Cerca del parking hay una zona de parcelas amplias y despejadas, fuera del bosque. Están sobre todo pensadas para caravanas y autocaravanas, que no pueden circular por las pistas de tierra del campamento forestal. Si se va con tienda de campaña, y si no hace demasiado calor, yo recomendaría quedarse en una de estas parcelas. Se pierde la gracia de estar en el bosque pero es que las parcelas forestales son muy umbrías y húmedas. Todas las parcelas de Lanmary miden más de 300 m2.


Hay un poblado de Cabañas a la izquierda de la entrada, en una ladera, pero la zona más agradable es la ladera opuesta, dónde está situada la piscina y el centro de vida. Ahí hay varias Cahuttes y dos poblados de canadienses. Es una zona de pinos, mas seca que el resto del campamento, que es un bosque atlántico. Y le da bastante el sol.

La diferencia entre las tiendas canadienses y las trampero (o trappeur) es que estas últimas disponen de baño completo dentro de la tienda y tienen, también, una chimenea. Es un baño monocasco, muy cómodo, situado a modo de divisoria entre la habitación de matrimonio y la habitación de los niños.


Estas tiendas completamente equipadas de Huttopia son un gran invento. Permite vivir las aventuras del camping sin sus incomodidades. Me parece un producto mucho más atractivo que los bungalows. Con niños pequeños son muy cómodas.


Nosotros utilizamos mucho la chimenea. Al amanecer y al anochecer hacía mucho frío y humedad. En pleno agosto, encendimos el fuego casi todos los días.

La zona de las piscinas es agradable y una de ellas es de agua calentada.

A diferencia del Huttopia Font Romeu y del Camping Indigo Les Chateaux, el de Lanmary está en medio de la nada, no hay un pueblo al lado al que ir andando. Para todo hay que coger el coche. Es cierto que en el camping alquilan bicicletas pero con niños pequeños las distancias eran demasiado largas. Por en medio del camping pasa el camino de Santiago. Me parece un buen plan hacer un par de etapas desde el camping, una hacia el norte, otra hacia el sur, hacia Perigueux. Esta ciudad nos gustó. Una ciudad con un casco antiguo muy bonito, muy cuidado y estaba muy animada, con un mercado tradicional.


Nos encantó el velorail entre Corgnac y Thiviers. Está a unos 20 km del camping. En una vía de tren en desuso instalan unos carros a pedales. Dos pedalean y tres van contemplando el paisaje. Nos dejaron meter hasta la Maxicosi. El trayecto de ida dura una hora y media aproximadamente. Se pasan varios pasos a nivel. Tienen unas barreras ingeniosas que automáticamente encienden unos semáforos para los coches -las carreteras que se cruzan son mas bien caminos rurales. Al final del recorrido, se toma un picnic -que hay que llevar consigo- y se pueden comprar helados y bebidas. Después de comer se inicia el descenso. Es casi como una montaña rusa. Muy divertido. Se recomienda reservar.


Visitamos la Maison du Foie Gras de Thiviers, donde te aleccionan en la ausencia de sufrimiento del pato durante el cebado, y el pueblo de Saint Jean de Cole, muy bonito. Merece la pena aprovechar la estancia en el Perigord para disfrutar del foie y las rillettes.


Nos acercamos hasta las cuevas de Lascaux. Están lejos, casi a una hora de Lanmary. Para empezar cuando estas cerca de llegar a la cueva te encuentras un cartel advirtiendo que las entradas solo se venden en la oficina de turismo de Montignac. Así que te ves obligado a regresar a un pueblo saturado turísticamente donde no es fácil aparcar. Una gran idea del concejal correspondiente. Después de hacer una cola de media hora nos enteramos que sólo quedaban entradas para última hora de la tarde. Era demasiada espera. Así que nos quedamos sin visitar la reproducción de la cueva.

El Castillo de Hautefort no está mal. Queda en la ruta de vuelta de Lascaux a Lanmary.

El campamento forestal de Lanmary es para campistas aventureros. Si sois mas bien turistas, es mejor que alquiles una Cahutte o una Cabaña.