Camping Amaido en San Tirso de Abres, el camping más bonito que conocemos.

Hacía tiempo que teníamos ganas de ir al Camping Amaído en San Tirso de Abres, en el occidente asturiano. Su página web tiene muy buena pinta y está muy bien valorado tanto en google maps como en tripadvisor.



Fuimos a finales del mes de mayo. La primera noche estuvimos solos, Unicamente estaban ocupados los tres bungalows. Al día siguiente llegaron un par de autocaravanas y otra tienda.


El camping está situado en una gran finca Agricola de 5 ha, de las cuales una y media están dedicadas a Camping. En los otros extremos de la finca están el bar-restaurante y la Casona -la casa de aldea. En medio, hay animales, manzanos y cultivos. El precio en temporada baja, para una familia de cuatro con la electricidad incluida, son 25 euros.


Al llegar llama la atención el magnífico césped de las parcelas, parece inglés. Las parcelas están divididas por setos a media altura, con muchos arboles y están dispuestas de modo circular alrededor del edificio de baños. Recuerda un poco a Stonehenge. Hay 74 parcelas, así que sale una media de 200 m2, lo que puede ser un poco justo. Las parcelas miden entre 60 y 80 m2. En la nuestra, de las mas pequeñas, cupo bien la Vango Solaris 600 y el coche, pero no sobraba espacio. No hay campistas fijos. Tienen dos parcelas a la entrada de la zona de acampada que les podrían servir de parking para sacar los coches del camping, haciendolo más seguro para los niños, como hacen en Huttopia




Cómo era temporada baja y apenas había gente la zona principal de baños estaba cerrada. Nos tuvimos que conformar con el baño de minusválidos-bebes donde había de todo. Sólo echamos de menos el agua caliente para fregar. Sólo hay tres fregaderos, no se si en temporada alta, con el camping lleno, será un poco escaso.


Tienen 11 wc -7 parcelas por cada uno- y 9 duchas. Hay jabón de manos pero no secador. El papel higiénico está fuera del wc lo que es incomodo. Tienen un sitio cerrado para el wc químico que podía estar un poco más ordenado.


No tiene piscina pero hay una en el pueblo abierta en julio y agosto. A la piscina se llega por un paseo muy agradable a la orilla del rio Eo. Hay también una zona de baños en el río, a unos 100 metros de la entrada del camping, al lado del puente. Yo la probé porque el domingo hizo mucho calor. El agua estaba muy buena. Es una zona segura y limpia, donde se baña la gente del pueblo.


Para los niños hay un par de columpios a la entrada del camping y una parcela con juguetes y balancines de plastico. Estaban en mal estado. Supongo que para la temporada de verano los renovarán.


En el camping y en el pueblo hay sensación de tranquilidad y naturaleza, de vacaciones reposadas, cómo las de antes. No te olvides llevar los tapones para los oídos, los gallos no paran.

Por recomendación de Yolanda, la dueña del camping y de la Casona de Amaído, visitamos Taramundi, el Museo de Molinos de Mazonovo y comimos en As Veigas. El museo de los molinos merece la pena, sobre todo con niños. Por fin comprendí como funciona un molino! Esta especialmente bien puesto. En As Veigas comimos bien, pero no espectacular, por unos 20 euros por adulto. Merece la pena por conocer las vistas y el pueblo perdido. En Taramundi hay un montón de cosas mas que ver, pero no nos dio tiempo. Queda a unos 20 minutos del camping por una carretera muy bonita.



Acabamos parando a la vuelta en A Pontenova, en el parque infantil, donde hay varios supermercados. Está a unos 10 kilometros del camping. A la misma distancia esta Vegadeo, donde también hay supermercados.

Al día siguiente tuvimos el “highlight" del fin de semana porque Yolanda enseñó a los niños la finca agricola. Estuvo con nosotros durante dos horas mientras los niños les daban de comer a los patos, a las ovejas, a los caballos… Fue muy amable. Nos explicó que la finca -el camping y la casona- es una concesión otorgada por el Principado. Qué importante es la Administración creando oportunidades de desarrollo rural que de otra manera no existirían!


Acabamos con el primer baño de la temporada en el río Eo y con una comida ríquisima en el restaurante del camping. Comimos los cuatro por 30 euros. Es un precio casi portugués!

En el camping hay una parcela, al fondo, de difícil acceso y una pomarada pegada a la zona de acampada donde podrían crear sendas zonas de tiendas de tela y madera, como en Huttopia. Es un concepto que le sentaría muy bien a un camping tan bonito.





El Camping Amaído en San Tirso de Abres es sin duda el camping más bonito que conocemos. Volveremos seguro!