Camping Don Quijote Salamanca Review

En Salamanca hay tres campings: el camping Ruta de la Plata, que es el que tiene menor valoración en google maps, y además está pegado a una autopista, el camping Regio cuya piscina no abría hasta el 9 de junio, y el camping Don Quijote. Nos decidimos por este porque está en una zona tranquila, al lado del Tormes y tenían la piscina abierta desde el 24 de mayo.

Es un camping que está muy bien aunque no llega por poco al nivel del camping El Astral de Tordesillas. Está a unos 6 kilómetros del centro de Salamanca, mas o menos 15 minutos en coche. Entre una carretera secundaria, que puede tener algo de tráfico a partir de las 6 de la mañana, y el rio Tormes. Un paseo a la vera del río permite llegar a Salamanca en bicicleta.



Tiene algo más de 80 parcelas, la mayoría de ellas con muy buena sombra. Desluce la hierba rala y terrosa propia del clima salmantino, sobre todo después de disfrutar del césped inglés del Camping Amaído. Las parcelas son cuadradas, de 7,5 metros de largo por 7,5 de ancho, 60 m2 justos. Se hacen un poco pequeñas. El camping estaba cercano al 90 % de ocupación. Mayoría de holandeses en autocaravana y caravana, algunos alemanes, franceses, belgas e ingleses. La media de edad elevada. Algunas pocas familias españolas de fin de semana. 4 o 5 tiendas de campaña, entre ellas una Outwell hinchable. Lo buenos de estos campings repletos de extranjeros es la tranquilidad que se respira, la seguridad de que uno podrá acostarse temprano sin temor a ser perturbado.


Apenas una decena de caravanas fijas, en un extremo del camping, bastante discretas. Tienen bungalows de madera, con buen aspecto exterior, y otros blancos, que parecen de clientes fijos, con peor aspecto.

La superficie del camping son 2,6 hectáreas, lo que da una media de unos 260 m2 por parcela. Debería dar la impresión de desahogado, pero no lo consigue. Todas las parcelas están concentradas en la mitad de esa superficie. Parece como si tuvieran sin utilizar una gran zona, detrás de los baños, que no se comprende muy bién. Fuera del recinto estricto del camping también tienen una parcela de hectárea y media de la que apenas utilizan una parte para aparcamiento del restaurante.


En la cafetería-restaurante pedimos unas hamburguesas el primer día, a 4 euros cada una, muy ricas, y desayunamos el último de manera exquisita. Magníficas las tostadas de tomate con aceite. El desayuno también son cuatro euros. Nos pareció que el restaurante recibe mucha gente de fuera, así que es fácil que no haya mesa libre. Sin embargo no se oye en el camping el follón del restaurante. Nosotros estábamos bastante cerca, nos tocó la final de la Champions, y dormimos sin problema.


Los baños están recién renovados y dan muy buena impresión. Las duchas son amplias y tienen un banco corrido enfrente, cómodo para apoyar la ropa y vestirse. Hay jabón y secador de manos. La zona de lavabos está separada de los wc por una puerta. La única pega es que sólo hay papel higiénico general en el exterior de los cubículos. Me parece una costumbre incomoda. ¿Tan diferente es la gestión entre 2 o 7 rollos? Esto produce que haya un pequeño periodo, aproximadamente entre 9,30 y 10 de la mañana, en la que se acaba completamente el papel higiénico. Hay 14 wc para 80 parcelas, sale a 6 parcelas por unidad. El lugar para el wc químico está al lado de la zona de descarga de aguas para autocaravanas. Es uno de los mejores que conozco.


Hicimos una visita muy somera de Salamanca. Es difícil caminar con niños y aún más visitar monumentos. Nos decepcionó un poco. Nos pareció, por un lado demasiado recia, solemne, incluso triste, y por otro, demasiado turística. Visitamos la torres de la Universidad Pontificia, rechazamos entrar en la Catedral porque cobran entrada y al día siguiente cuando íbamos a rectificar había misa y no era posible- Merece la pena la visita de las Escuelas mayores y menores de la Universidad. Comimos un menú del día de 15 euros, digno pero para erasmus y turistas, en el Mandala. Merece la pena, con niños, el tren turístico que sale al lado de la catedral cada media hora. Cuesta unos 3 euros.


Disfrutamos de la piscina del camping. Es pequeña y no da la sensación de “resort" de la del camping El Astral pero es agradable y tiene una pequeña zona con buena sombra. Al día siguiente visitamos la colección de Artilugios Fantásticos de Basilio Martín Patino -el director de la maravillosa película Canciones para después de una guerra- que se conserva en la Filmoteca de Castilla y León. Es gratuita. Nos hicieron una visita guiada muy rigurosa en lo académico y a la vez muy cariñosa con los niños. Merece la pena.


Y descubrimos, por fin, el equivalente al Mesón Kilowatio en Salamanca, el Bar la Viga, donde comimos cuatro medias raciones -más que suficiente- y 3 vinos por 28 euros, más barato que en Portugal! Exquisitos la Jeta, las gambas a la gabardina y los calamares, y sorprendente la chanfaina.

En resumen es un camping bueno y tranquilo, que tiene posibilidades de crecimiento y sobre todo, de esponjamiento en su interior y cercanías. Está muy bien de precio tanto la estancia -27 euros por noche con electricidad para una familia de 4- como en la cafetería-restaurante.




SUGERENCIAS

Tienen una gran zona no utilizada donde podrían instalar las tiendas de tela y madera que tanto nos gustan.




Podrían también plantar arboles en zonas exteriores y no utilizadas del camping para crear parcelas confort de mayor superficie, como las que hay en el camping El Astral. La piscina merece una zona más amplia de esparcimiento.