Camping Las Cañadas en Hervás review

El año pasado en el puente del 1 de mayo tuvimos una experiencia magnífica en Extremadura y en el Camping Monfragüe. Quisimos repetirla este año pero no nos acompañó el tiempo. Si en 2016 disfrutábamos de sol y temperaturas primaverales ahora fue frío y algo de lluvia.

Quisimos ir de acampada al Camping Las Cañadas, cerca de Hervás, pero a última ahora cambiamos a un bungalow, visto el pronóstico del tiempo. El Bungalow, con capacidad para seis personas aunque éramos 4, nos costó 120 € la noche. A mi me pareció algo caro aunque nos encontramos bien. Tiene un pequeño salón-cocina, una habitación de matrimonio, otra con dos camas y una pequeña salita con un sofa cama que se puede separar de la cocina para que duerman otras dos personas. Tiene dos baños completos. Estaba bien equipado y en buen estado. Las camas eran muy cómodas. Tiene un porche con mesa que apenas pudimos disfrutar del frío que hacía.


A mi me pareció un poco oscuro el interior. Por eso me gusta más la tienda de campaña, porque estás todo el tiempo al aire libre. Me parece que en un bungalow reproduces las rutinas del dia a dia en casa. Teníamos intimidad y no estaba demasiado cerca de otros bungalows. Si hubiera hecho buen tiempo los niños hubieran tenido suficientemente espacio para jugar y nosotros para colgar nuestra hamaca.



Los bungalow eran de ladrillo, bastante bonitos. A mi me gustan mas de madera pero comprendo que en esa zona probablemente sea mas fresco en verano el ladrillo. Tuvimos una buena calefacción.

Nos atendieron muy profesionalmente en la recepción y nos solucionaron algún problema que tuvimos. Al llegar, al menos esos días, te dan una invitación para tomar torrijas o migas extremeñas, que no nos dio tiempo a aprovechar. La cafetería es amplia y agradable. También tenía bastante animación, mañana y tarde, para los niños. Tampoco nos dio tiempo a utilizarla.


Es un camping grande, 4,6 Ha para 173 parcelas y 26 bungalows. La media sale a 230 m2, que no está mal.



El camping parece estar a orilla del embalse de Baños de Montemayor pero este no se ve. El problema del camping es que esta ocupado en un 90 % por campistas fijos y estos lo han convertido en un poblado chabolista. No solo hay caravanas fijas con avance, sino que también tienen sobreavance, y suelo de plástico donde debería haber cesped, y carpa por encima del avance y de la caravana para que de la sombra, y caseta de aperos de leroy merlin. El conjunto es de una antiestética insoportable. El camping, con buen criterio, ha intentado ocultar esta vergüenza con una valla de madera, bastante bonita, para que no se vea desde los bungalows.




Para acampar apenas tienen una decena de parcelas libres, algunas de buen tamaño y bien sombreadas, pero puedes tener la mala suerte de verte atrapado entre dos caravanistas-chabolistas y que la experiencia campistica sea de todo menos “natural". En el Camping Vegamar de Castropol han resuelto esto mucho mejor. Tienen caravanistas fijos y estos instalan un avance que tienen que retirar al final de la temporada. La sensación que da es de estar en un camping, uno no distingue a los caravanistas fijos de los campistas de paso y el camping conserva su cesped y aspecto natural.



Una posible solución es que aumenten los precios un 25 % pero se los mantengan a aquellos campistas fijos que adecuen las parcelas a las características estéticas de un camping.

Por otro lado, el camping estaba especialmente tranquilo -quizás porque hacía mal tiempo y no había demasiados caravanistas-chabolistas-, la piscina tiene buena pinta y tiene una zona verde sombreada muy agradable en la parte de atrás de los bungalow.



Los baños estaban muy limpios, con papel higiénico en cada cubiculo, duchas amplias, jabón y secador de manos. Baños de camping bueno.



Este camping cumple todos nuestros requisitos, espacioso, buenos baños, buena piscina, tranquilidad, atención profesional. Pero acampar al lado de una chabola no es lo que buscamos.

Visitamos Hervás a fondo. Merece la pena la visita guiada a la Iglesia del Convento y a la de Santa María. Comimos a buen precio y rico en la Vaca Brava, a unos 20 euros por adulto. Al día siguiente llovía mucho así que fuimos a visitar el museo de la moto clásica. Cuesta 10 € por adulto y, salvo que te gusten mucho las motos o necesites refugio, no merece la pena. Es un museo excesivamente personal y excéntrico en el que no hay musealización, unicamente acumulación de motos y coches restaurados.




Comimos esta vez en Baños de Montemayor, en el Puente. Lugar agradable, al lado del rio, y comida deliciosa. Unos 30 euros por adulto. Dudamos si ir a la piscina del balneario de baños de montemayor pero como parecía que despejaba nos decidimos por el pueblo abandonado de Granadilla. Es una visita imprescindible. Está en un programa de recuperación de pueblos abandonados al que van alumnos de un colegio cada semana a realizar diferentes talleres. El paseo por sus calles y muralla es idilico y las vistas sobre el pantano y la Peña de Francia magníficas.



Para terminar el puente nos fuimos a visitar Candelario, ya en Salamanca, a una media hora de Hervás, que bien merece otro puente. Uno de los pueblos más bonitos de España. Comimos correctamente, pero no tan rico como el día anterior, en El Pasaje.