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Gourette con nuestro hijo de tres años

» Estaciones » Publicado el 8/1/2013
En otras ocasiones hemos ido a Saint-Lary pero para el primer viaje familiar con nuestro hijo de casi tres años buscábamos la estación de los Pirineos mas cercana a nuestro lugar de residencia (Asturias)...
Un pesiga y su familia

Año nuevo 2013

En otras ocasiones hemos ido a Saint-Lary pero para el primer viaje familiar con nuestro hijo de casi tres años buscábamos la estación de los Pirineos mas cercana a nuestro lugar de residencia (Asturias), que estuviera a pie de pistas, con una guardería y bien de precio. Después de mucho internet, nos decidimos por Gourette.

No es demasiado conocida en España. Queda unos 100 km mas cerca que las estaciones de Hautes Pyrenees (Piau-Engaly, Saint Lary o Peyragudes). Está a 50 km de Pau. Desde la salida de la autopista el viaje se hace pesado. Al cansancio acumulado se unen al menos 30 rotondas que hay que atravesar en la circunvalación de Pau. A partir de Laruns la carretera de ascenso es estrecha y con varias curvas cerradas. Hacía tiempo que no conducía tantos kilómetros seguidos en segunda velocidad. Estos franceses no han aprovechado la burbuja para mejorar las carreteras... No estoy seguro que se tarde menos tiempo que a Saint Lary.

Al llegar aparcamos en el parking subterráneo! del Valentin. La agencia inmobiliaria estaba justo arriba. El apartamento estaba en la residencia Sarrières, con acceso, bien desde la plaza del mismo nombre -al nivel del telecabina Bezou- bien desde la explanada del Valentin -al nivel del telesilla desembragable del Cotch. El ascensor del edificio se comporta como una especie de remonte mecánico, aunque solo para los inquilinos. Teníamos plaza de aparcamiento subterráneo y trastero para los esquís. Todo por 600 euros en la semana de año nuevo. El apartamento tendría unos 25 metros cuadrados y estaba renovado con mucho gusto. En la entrada, dos literas; enfrente, el baño. La cocina americana disponía de un gran frigorífico, lavaplatos, vitroceramica, un buen extractor y todo el menaje necesario. No echamos nada de menos. Todo estaba casi nuevo. Había hasta un aparato de raclette que aprovechamos para darnos un homenaje la noche de fin de año. Una generosa terraza permitía tomarse el aperitivo al fresco.
La estación de Gourette está muy bien diseñada. La explanada del Valentin es un verdadero pie de pistas. No hay ni diez metros desde los portales de los edificios hasta los remontes. Debajo de la explanada hay 4 pisos de aparcamiento. Nosotros teníamos la plaza número 1071! Los edificios ni son muy feos ni muy bonitos. La estación tiene mas aspecto de pueblo que de lugar artificial abandonado en medio de la montaña. Otros barrios son menos llanos y cómodos que Valentin-Sarrières, así que fijaos bien a la hora de reservar. Hay dos pequeños supermercados, muy caros, bastantes bares y restaurantes y muchas tiendas de alquiler de esquí. La estación tiene mucho ambiente, pero un ambiente familiar. Los domingos hay un vino de bienvenida en la oficina de turismo, el día de fin de año hubo bajada de antorchas y fuegos artificiales, y los miércoles montan un mercadillo tradicional.
La guardería era la principal preocupación de la mujer del pesiga. Le inquietaba que el niño se sintiera abandonado en una guardería desconocida en la que nadie hablara castellano.

La guardería está al lado del Telecabina de Bezou, a unos 20 metros de Valentin-Sarriéres, en una coqueta casita un poco apartada, en un lugar tranquilo. Como no podía ser de otra forma, el niño estuvo encantado. El abandono nunca superó las tres horas y las profesoras sabían hacerse entender en castellano. Muy recomendable. 68 € medio día durante una semana.
Recordemos ahora la definición de la palabra pesiga que hacía Manuel Maristany en "Ha nevado en la Molina"[1]:

"Pessigar, en catalán significa pellizcar, pero era evidente que para mi amigo equivalía a practicar el esquí a tope, el esquí total , el esquí sin pausa ni respiro.

(...)

Ofrezco a mis lectores el fruto de mis observaciones y los rasgos mas característicos que definen a un pesiga, tal como los he podido encontrar en mi mismo en mayor o menor grado y en ejemplares cuidadosamente seleccionados:

El que vive única y exclusivamente para el esquí.

El que a mediados de otoño se somete a un severo entrenamiento.

El que sube de dos en dos todas las escaleras que le salen al paso.

El que primero inicia la temporada, sin apenas dar tiempo a que los copos se posen en las pistas.

El que la alarga hasta que no queda un palmo de nieve.

El primero que se pone a la cola de los remontes mecánicos.

El que sufre lo indecible aguardando su turno.

El que se cuela a la menor oportunidad.

El que discute y se desgañita con los empleados para subir después de que ha sonado la hora del cierre de las instalaciones.

El que deja esquiar solo por falta de luz.

El que hace lo imposible por llegar esquiando hasta el mismo comedor del hotel (si le dejaran, comería con los esquís puestos).

El que come con las botas apretadas para no perder tiempo.

El que no come en todo el día para no dejar de esquiar.

El que consulta frenético los partes meteorológicos.

El que llama estúpido cretino al hombre del tiempo cuando anuncia un aumento de temperaturas.

El que en otoño se vuelve insoportable ante la inminencia de las primeras nevadas.

El que no espera a sus compañeros para lanzarse cuesta abajo.

El que sufre una depresión de caballo cuando un ventarrón inoportuno escampa una nevada colosal (en esta tesitura es mejor evitar su compañía: puede resultar peligroso).

El esquiador al que los minutos que tarda el telesilla se le antojan millones de años-luz de tormentos infernales.

Y el que, cuando alguien lamenta tener que comunicarle una mala noticia, inquiere sobresaltado: ¿Ha llovido en La Molina?

(...)

El pesiga lleva una cuenta cuidadosa de todos los descensos que realiza y luego los multiplica por los metros de desnivel de la pista en cuestión para obtener el cómputo total diario. Su unidad esquiatoria es el Everest: ocho mil metros."

¿Es Gourette adecuada para un pesiga? A mi me ha encantado. La estación no es muy grande, 30 km de pistas y, aparentemente, tiene una baja altitud. La salida de los remontes está a solo 1350 metros. Eso son 100 metros mas abajo que Pajares, que es la estación comercial mas baja de España. Gourette tiene una nieve inmejorable. Está perfectamente orientada al norte y protegida al este y al oeste por unos murallones rocosos de unos 600 metros de altura. Apenas da el sol en las pistas. Una buena red de cañones hace el resto. Las posibilidades fuera de pista son inmensas. Pero hay que tener mucho cuidado, el 2 de enero murió un chico sepultado por una avalancha.
Gourette tiene tres sectores. El de Bezou es la zona de debutantes. Un telecabina de diez plazas de ultima generación une la plaza de Sarrières con la Happy Place. A 1600 metros de altitud hay una de las mejores zonas de debutantes que yo he visto en mi vida. Tres cintas transportadoras y un telesilla cuatriplaza lento dan servicio a 14 hectáreas de pistas verdes. Es un área por la que los esquiadores rápidos no pueden cruzar. Hay también un gran restaurante con terraza. Desde allí se puede volver a la base del telecabina por la pista verde Balade (paseo) que recuerda mucho a la "Llana'l Fitu" de Fuentes de Invierno. Es muy agradable descender tranquilamente rodeado de pinos.

A partir de las 5 de la tarde se puede subir con trineos en el telecabina y tirarse por las pistas verdes. Mantienen abierto uno de los tapices mágicos para remontar sin esfuerzo. Es muy divertido para hacer con los niños y se disfruta del anochecer en medio de la montaña.
El sector de Cotch promete bajar por una pista azul, Prehistoire, de 780 metros de desnivel. El telesilla desembragable que sale de la base de la estación tiene 650 metros de desnivel. Combinado con un telesilla triplaza, algo lento, o con un telesquí que no estaba abierto los días que fuimos, se alcanza el punto mas alto de este sector. Conozco pocas estaciones en las que un único telesilla alcance ese desnivel.
Yo diría que las pistas azules de Gourette son exigentes y las rojas asequibles. Este sector es, en realidad, un gran valle rodeado a ambos lados por enormes paredes de roca. El paisaje de Gourette es impresionante, recuerda a los dolomitas. La pista roja Cotch es muy ancha, ideal para hacer grandes giros de carving. Alguna otra pista roja, mas pendiente, estaba un poco helada los primeros días. También hay un boardercross.

A lo mas alto de la estación, 2450 metros, en el sector de Plaa Segoune, se llega enlazando un telecabina de seis plazas Poma (los típicos huevos blancos de los años 70 que se ven en muchas estaciones francesas), un telesilla desembragable de seis plazas, y un telesilla cuatriplaza con tapiz de embarque. Se tarda unos quince minutos en subir. Desde allí arriba nos esperan 1100 m desnivel a través de pistas rojas anchísimas. Uno de los mejores descensos que yo he conocido. Comparable al del Funitel de Alpe D'Huez o a la Seceda-Ortisei de Val Gardena (1250 metros de desnivel y 10 km de longitud). Solo por hacerse una vez ese descenso sin parar (si los músculos lo soportan) merece la pena la visita a Gourette. Especialmente divertida es la pista La Combe, una vaguada que permite ir de un lado a otro de un half pipe natural.
Los dos sectores están separados por el gigantesco farallón de Pène Médaa (2520 m), un coloso que recuerda al Naranjo de Bulnes.

Aunque he visitado algunas estaciones grandes (Avoriaz-Les Portes du Soleil, Alpe d'Huez, Dolomiti Superski-Val Gardena) no les acabo de encontrar el gusto en comparación con otras mas pequeñas, con buenas pistas y gran desnivel. Tengo la sensación que me paso toda la semana medio perdido sin poder casi repetir las pistas que mas me gustan. En cambio, en lugares como Gourette o Ax-3 domaines encuentro lo que busco, suficiente variedad y, sobre todo, remontes con gran desnivel.

Los tres sectores de Gourette confluyen en la explanada del Valentin por lo que es imposible perderse.

El día que llegamos nos recibió lloviendo pero al cabo de una hora ya estaba nevando. La noche de fin de año pasó lo mismo y luego estuvo nevando todo el día de año nuevo. Así se quedó la estación el 2 de enero:
Un día, en la cola del telesilla de Pajares, un pesiga ya maduro le contaba a su amigo: "mañana me cojo los esquís de montaña, me hago dos bajadas por el Celleros y me quedo tranquilo". Pues eso, Gourette ofrece la suficiente diversión para que un pesiga, acompañado de su familia, se quede tranquilo. Los que sufran de kilometritis mejor que vayan a Formigal.
Bezou
Cotch:
Plaa Ségoune:
[1] Manuel Maristany es el autor de "La enfermera de Brunete" (Planeta 2007). Publicó por primera vez "Ha nevado en La Molina" en los años 60. Es una divertida recopilación de anécdotas esquiatorias que releo todos los años cuando se empieza a oler el regreso de la nieve.