Visitamos Cabarceno. Duermo con dos niños en el coche.

Hace unos años publiqué como hacer una cama para el Touran. Desde entonces sólo la había utilizado en la primera salida a la Isla de Arousa en pareja. Ahora tendría la posibilidad de probarlo con los niños durante una noche.

No es fácil ir de camping y visitar Cabárceno. Todos los campings de Cantabria quedan a una media hora de distancia, lo que da un poco de pereza si sólo duermes una noche por el trabajo que supone montar y desmontar el campamento. En internet todas las opiniones eran favorables a la seguridad y tranquilidad del área de autocaravanas de Cabárceno. Eso es lo que a mi me preocupa, poder dormir tranquilo.

Metí la mesa y las sillas de camping en la parte de abajo del maletero. Situé el colchón plegable sobre el piso del maletero y doblado detras de los asientos, encima el saco de matrimonio. Instalé sobre los apoyos la bandeja de madera y la até con cinchas a las argollas del maletero. Mirando para el portón del maletero coloqué mi caja cocina de camping. La até con una cincha a la bandeja de madera. No la movería en todo el fin de semana. Al lado, coloqué la nevera flexible de hielos de Decathlon a modo de despensa. Llevaría conservas de Carretilla para solo tener que calentar y batidos de chocolate para el desayuno. En la parte que da al habitáculo situé el wc químico, también sujeto, y la ropa distribuida en organizadores de maleta.

Cosas que no utilicé: llevé el cable y un calentador eléctrico por si al final dormíamos en un camping; ropa interior térmica y los sacos de los niños por si hacía mucho frio por la noche. Al final, pasamos calor. Era mediados de abril y la temperatura nunca bajó de 10 grados.

La primera parada fue en el área recreativa del Parque del Camarao en Villapresente. Es un lugar bonito pero descuidado pero nos sirvió para ensayar la cocina y la cama. Simplemente bajé la cocina, la sartén, los cubiertos y la comida y la calenté encima de una de las mesas de picnic. Luego desplegamos la cama y cubrimos el hueco que se produce entre los asientos abatidos y el suelo del maletero con una tabla de 120x15x1,8. Salió todo perfecto.

Por la tarde paramos en el laberinto de Villapresente. Disfrutamos de una tarde soleada perdiéndonos y volviéndonos a encontrar. Está muy bien montado y tiene un chiringuito muy agradable.



Sobre las siete estábamos ya aparcados en el área de autocaravanas de Cabárceno. Es un lugar muy bonito, al lado de un lago. Puedes acercarte hasta el limite del parque, a ver los elefantes, aunque a esa hora ya solo quedaban los búfalos.



Pensábamos cenar en el pueblo, en el restaurante Los Elefantes, que tiene parque de bolas, pero estaba cerrado como casi todos los demás sitios. Me conformé con un aperitivo en la terraza de un bar un poco cutre con vistas al parque donde estaban jugando los niños.

Cenamos, pues, en la mesa de camping, entre los árboles que separan el lago del aparcamiento. Hacía muy buena tarde así que no tuvimos frío. Una película dentro del coche y para la cama. Los niños pudieron utilizar el wc químico sobre los asientos sin ningún problema. Dormimos como lirones sin que ningún ruido nos despertara. Pasamos calor. Me equivoqué al no dejar abierto el techo solar más que un centímetro porque al día siguiente había demasiada condensación en los cristales. Ni siquiera por la mañana tuve la tentación de poner la calefacción.

Desayunamos de nuevo en la mesa de camping, detrás del coche, sobre el asfalto esta vez porque el prao estaba demasiado húmedo. Estaba la mañaba tan agradable que no conseguimos estar listos hasta las 10, a pesar de que a las 9.30 ya abrían las puertas del Parque.



Empezamos con una vuelta al telecabina. Que chulada de sitio. Ves perfectamente los animales desde el cielo. Nos entretuvimos en el mirador desde el que se ve la Bahía de Santander, en la parada que queda al lado de los hipopotamos y al final del recorrido, al lado de los rinocerontes. Una dromedaria acababa de parir y el recién nacido todavía estaba cubierto de la bolsa amniótica y aún no se podía poner de pie. No lo conseguiría hasta horas después. Nos llevó más de dos horas dar la vuelta completa incluyendo las paradas. Ya no nos daba tiempo a llegar al espectáculo de las aves rapaces pero si al de los leones marinos. Lo mejor de Cabárceno es que uno se siente en una especie de safari en el que los animales están en semilibertad. Mientras que este espectáculo se parece a lo peor de los zoos tradicionales. Casi a un circo. Desentona en un parque tan bien montado. Aunque a los niños les encantó.

Comimos una hamburguesa en la cafetería. Yo tenía la idea de recorrer el parque en coche. Fuimos a ver los gorilas, que estaban un poco adormilados. Luego a tomar un helado y descansar un poco. Y entonces nos dimos cuenta que coger el coche es un poco aburrido y cansado, así que nos dimos otra vuelta completa al telecabina. Nos acercamos en una de las paradas a ver los elefantes de cerca y pudimos ver desde arriba alguno de los animales que por la mañana se habían mostrado esquivos, como los leones o los hipopótamos.

El plan fue un éxito, tanto dormir en el coche con dos niños como la visita al magnífico parque de la naturaleza de Cabárceno,